domingo, 15 de junio de 2008

tiempo, distancia y otras maldiciones.


Iba simplemente caminando, no recordaba tu número telefónico, sin embargo uno se paseó por las dimensiones de mi memoria... y qué me pasa era el tuyo.

Se me va pasando el tiempo, segundos, horas, minutos, qué importa. Que frágil manera de recordarte... Donde cada segundo que pasa me acerca más y más... La misma vieja canción, la melodía que me abrió las puertas de tu alma... la escucho mientras pienso, pienso en tantas cosas, pero todo tiene un límite, aunque quien sabe quizas no hay límite alguno... quizas simplemente exiliaron a esa pobre palabra a ser solo eso, límite. Sin duda los límites hoy no existen... Caí en un pozo del que no puedo salir, no quiero salir aún.

El tiempo es algo que ya no importa realmente... No hay limitaciones para pensarte, imaginarte... soñarte. No hay barreras, porque somos el centro del infierno, somos la semilla de la flor que saldrá en primavera, somos la última gota del invierno y qué importa, si estamos nosotros y el mundo... esta el mundo a nuestro pies, y en nuestras manos.


y qué importa... tiempo, distancia...


Tengo todo lo que quiero, y lo que no quiero tambien...


Simplemente yo, aquí, ahora.

sábado, 7 de junio de 2008


El viento me acaricia en las calles, pero no siento la brisa... El ahora parece borroso, las situaciones confusas y las

melancolías vienen de visita.

Siempre quize disfrutar el fenómeno utópico... La vida se sentía más bella, y el mundo distinto. Pero... Existe?

La magia carece de realidad, y la realidad se vuelve mágica al caer en sus manos. Caminando por las mismas calles me doy cuenta que no cambian... que las miras desde otro lugar de la vida, y así van cambiando... sus colores y olores se fusionan con memorias... No han cambiado... Las mismas callejuelas no han de cambiar nunca.

Las personas cambian, las cosas cambian, la vida cambia.


* Los pasos en lejanía, van marcando su vida

los colores de la rosa, van perfumando caricias

La vida se hace distinta, el amor de blanco y negro

así como un ruego eterno, que escribe con sangre y tinta.

Vago sentir en nieblas, distancias olor a olvido

creo que ya he caido,en el abismo frondoso... Donde la muerte es mi nido*