
Iba simplemente caminando, no recordaba tu número telefónico, sin embargo uno se paseó por las dimensiones de mi memoria... y qué me pasa era el tuyo.
Se me va pasando el tiempo, segundos, horas, minutos, qué importa. Que frágil manera de recordarte... Donde cada segundo que pasa me acerca más y más... La misma vieja canción, la melodía que me abrió las puertas de tu alma... la escucho mientras pienso, pienso en tantas cosas, pero todo tiene un límite, aunque quien sabe quizas no hay límite alguno... quizas simplemente exiliaron a esa pobre palabra a ser solo eso, límite. Sin duda los límites hoy no existen... Caí en un pozo del que no puedo salir, no quiero salir aún.
El tiempo es algo que ya no importa realmente... No hay limitaciones para pensarte, imaginarte... soñarte. No hay barreras, porque somos el centro del infierno, somos la semilla de la flor que saldrá en primavera, somos la última gota del invierno y qué importa, si estamos nosotros y el mundo... esta el mundo a nuestro pies, y en nuestras manos.
y qué importa... tiempo, distancia...
Tengo todo lo que quiero, y lo que no quiero tambien...
Simplemente yo, aquí, ahora.


